Palabra de Mike

Soy un maldito desastre. Pero aquí tenéis,una nueva entrega.

Por cierto, si alguien sabe la forma de poner en forma de lista todas las entradas sin que te filtre por año y mes,que se ponga en contacto conmigo a través de los comentarios. Muchas gracias.

PD: Para los nuevos, usad la lista de la derecha para leer la historia desde el principio y así enteraros mejor.
.Mike

1/30/2009

Tercer grado.



-¿Vas a hablar ya maldito?

Otro golpe. Siento el sabor de la sangre en mi boca.Levanto mi magullada cabeza y miro fijamente al policía que me está golpeando.

-Conozco bebes hemofílicos con mejor gancho que tu.

-¿Cómo dices, escoria?

-Te digo,fracasado, que si hicieran un campeonato de gente que pega flojo, tu jugarías la final contra mi abuela moribunda. Y no serías el favorito.

Coge carrerilla, me mira fijamente y suelta un puñetazo que hace que se tambalee la silla dónde me tienen atado. Siento como algo se suelta dentro de mi boca. Es un diente. ¿Dejararán entrar al ratoncito Pérez a la cárcel?.Espero que sí...

-Vamos Mike, no te hagas el duro. Los golpes te duelen como al que más. Sólo tienes que confesar, y parará el sufrimiento. Da igual si lo hiciste o no. Solo di que lo hiciste.

-Esta bien...lo hice.

Los golpes paran.Jefferson saca una grabadora y se acerca a mí confiado.

-Me alegra que hayas entrado en razón...vamos Mike, díselo a la grabadora.

-Lo hice...

-¿Qué hiciste?

-Me folle a tu madre.

Jefferson enloquece. Empieza a dar gritos mientras los 2 policías me golpean con todas sus fuerzas. Comienzo a marearme. La sangre escapa a borbotones de mi mandíbula rota.

-Te vamos a dejar la cara tan bonita que no te va a reconocer ni tu madre.

Hago un esfuerzo tremendo por levantar la mirada. Vamos Mike,no flojees.

-Con que me reconozca la tuya me sobra.

Siento un fuerte golpe en la sien. La habitación comienza a dar vueltas mientras oigo al comisario Morsa gritar a sus subordinados.

-¡Maldita sea,parad!¡lo quiero vivo! Lleváoslo a la celda.

La oscuridad llena mi campo de visión mientras siento como me desatan. Intento reunir fuerzas suficientes para forcejear,pero las extremidades no responden. Pierdo el conocimiento mientras me arrastran fuera de la sala de interrogatorios.


Una fría sensación me saca de mi ensueño. Abro los ojos y veo una cara jodidamente rara mirándome muy de cerca.

-Joder, tienes que ser o muy malo o muy importante para que te hayan dado tal paliza.

Me concentro en su cara,intentando reconocerlo. Es el tipo de la celda.En sus manos tiene un cubo que acaba de vaciar en mi cara. Tiende su mano y me ayuda a ponerme en pie.

-Te envidio ¿sabes?. A mi hace días que no me pegan ya. Echo de menos una buena paliza como la que te acaban de dar. ¿Qué quieren saber?

-Quieren que confiese.

-¿Y por qué no lo haces?Ahh claro, eres "inocente".

-Lo soy.

-Claro claro, ya me lo has dicho... Bueno chico,no puedo curarte esas heridas, pero puedo ofrecerte un poco de la mierda que nos dan de comer aquí, así que siéntate y come algo. ¡Necesitaras fuerzas para la paliza de mañana!

Me mira fijamente mientras sostiene una bandeja con algo parecido a comida.Este tipo esta jodidamente loco.

-Por cierto, yo se tu nombre, pero tu no sabes el mío. No es justo. Me llamo Spencer.

1/16/2009

La gente con bigote es mala persona



Salgo del coche de policía, sintiendo en mis muñecas el frío tacto de las esposas. Atravieso la puerta de la comisaría escoltado por 4 hombres uniformados. No hay preguntas, ni identificación. Nadie me lee mis derechos, ni rastro del "tienes derecho a permanecer en silencio". Me llevan abajo, a las celdas.

Abren una de las puertas y me invitan a entrar. No hay violencia, ni malos modos. Todo esto es muy extraño.

Entro, obediente, y cierran la puerta tras de mí. Estoy encerrado. En la esquina de la celda, un tipo de aspecto peculiar me mira fijamente.

- Bienvenido al infierno.

-
Hola.

-¿Qué haces aquí?

- Necesitaba unas vacaciones...

-Vaya, así que vas de tipo gracioso...¿nunca te han contado lo que les hacen a los graciosos en prisión?

Me lanzo hacia él y agarro su escuálido cuello.

-Ha sido un día horrible, y me encantaría que me dieras una excusa, por pequeña que fuera, para pagarlo todo contigo, así que, por tu bien, no molestes.

-De acuerdo, de acuerdo, no te enojes.

Lo suelto. He ganado.

-No digas esa palabra.

-Cual,¿enojar?

-No la digas. Me da asco.

-Perfecto,lo que tu digas...seamos amigos.¿Porqué estás aquí?

-No lo se.Soy inocente.

-Claro claro,aquí todo el mundo es inocente, perdóname por dudar...¿Quieres que te diga porqué estoy aquí?

-Lo vas a decir de todas formas, así que dispara.

-Me cague en un árbol.

-¿Y por eso te encierran?

-Ese árbol tenía amigos muy influyentes.

-Es difícil de creer.

-Bueno, yo me he creido lo de tu inocencia,así que podrías hacer un esfuerzo.

Touché
. No es mal tipo, después de todo. Y recuerda Mike, hay que tener amigos hasta en el infierno.

Oigo unos pasos que bajan hacia aquí.Tres hombres. Dos de ellos usan zapatos baratos, probablemente los que vienen de serie con el uniforme de policía. El otro lleva unos mocasines de los caros. Un tipo importante,o al menos eso se cree él. Tiene un chicle pegado en el tacón del zapato derecho. Sabor hierbabuena,creo. Pasan por todas las celdas, y se detienen justo delante de la mía.

Michael Jefferson. Comisario. Grande,gordo,presuntuoso y corrupto hasta la médula. Ha cambiado muy poco estos años. Su enorme y grasiento bigote sigue decorando su oronda cara. En la comisaría era conocido por Morsa Jefferson, apodo que, por supuesto no le hacía ninguna gracia. Fue una de las razones por las que dejé el cuerpo. Si Michael está aquí, sólo puede significar una cosa: Problemas.

A su lado, dos agentes de policía me miran fijamente.

-Mira a quien tenemos aquí...me averguenza ver en lo que te has convertido, Stepanev.

-Hola, comisario Mors...digo Michael. Ha llovido mucho desde la última vez que nos vimos.

-No en Etiopía. Allí llueve más bien poco. Ven con nosotros, tenemos una confesión que firmar.

-Va a ser difícil, comisario.Soy inocente.

-Lo sé Mike, pero no me importa. Te aseguro que en cuanto te sentemos en la silla de interrogatorios y te presentemos al Sargento Nudillos, te van a entrar unas ganas terribles de declararte culpable.

- Ya conozco al Sargento Nudillos, se licenció conmigo en la academia. Un tipo agradable. Hace una exquisita lubina a las finas hierbas.

-Bueno, entonces te moleremos a palos.

-Hace falta mucho más que 2 matones en uniforme para doblegar a Mike J. Stepanev, y deberías saberlo.

-Tan gallito como siempre...veremos si sigues igual dentro de un par de horas.

Abren la puerta, me agarran y me empujan hacia afuera.Mientras me arrastran hacia la sala de interrogatorios, puedo oir cómo mi compañero de celda chilla como un loco. No te preocupes, amigo. Volveré.