
Abro los ojos. A veces sueño cosas demasiado bizarras. Me incorporo, y noto como se desentumece mi cuerpo. Parece que llevo años dormido...
Salgo del baño y comienzo a vestirme mientras miro mi reflejo en el espejo. La misma ropa, la misma cara...un día mas de rutina, a pesar de todo.
A veces desearía llevar tutú. Se iban a cagar todos...
Me pongo la gabardina, cierro la puerta y bajo las escaleras pensando un color para el tutú que resalte mis encantos.
Llego al bloque de edificios de mi oficina. Al contrario que otros días, el lugar está completamente en calma. Atento Mike, aquí pasa algo...
Un ruido estridente me hace levantar la mirada. Un señor mayor en una ventana se hurga en la nariz, saca un moco increiblemente redondo, lo monta en una catapulta en miniatura, y la acciona gritando ¡¡¡A la carga!!!.
Ruedo sobre mi mismo, esquivando el proyectil. Desenfundo mi arma, y de un disparo destruyo la poderosa máquina de asedio. Vuelvo a ganar Sr Rogers.
Abro el portal, cruzo el descansillo y llamo al ascensor. Un crujido mecánico precede a la apertura de sus sucias puertas. Pulso el botón, el ruido se repite y comienzo a subir. Un papel perfectamente doblado y pegado con celo a la pared del ascensor llama mi atención. Le doy la vuelta y leo.
-Estas jodido.
La letra me es familiar, aunque no consigo relacionarla con nadie conocido. Saco mi boligrafo de 10 colores, lo coloco en modo amarillo limón, y procedo a dibujar un pene como mandan los cánones antiguos. Muy listo Mike, si lo dibujas en ese amarillo, nadie lo verá a primera vista, aunque tú sabrás que está ahí.
El ascensor para de golpe, y abro sus puertas con esa agridulce sensación que se produce al hacer algo malo, pero divertido. No importa, si te arrepientes, siempre puedes volver y disimular el pene pintando una cara encima. Eso nunca falla.
Michale J. Stepanev. Detective. Ya ni recuerdo los años que lleva escrito en esta puerta...un momento. Hay algo raro en la puerta.
Sangre.
Mi mano derecha se coloca de forma automática en la empuñadura de la pistola. Abro de una patada la puerta y espero pacientemente contra la pared. Ni un ruido.
-¡Quien anda ahí,maldita sea!
El silencio es la única respuesta.
Cruzo el umbral de la puerta apuntando al vacío. Mi despacho está completamente desordenado. Hay sangre por todas partes, como si se hubiera rodado Blade IV aquí mismo y hubieran tenido que cancelarla justo antes de llamar al servicio de limpieza. Un olor familiar inunda mis fosas nasales. El olor a cadaver.
-No puede ser,no puede ser...¿Sally?
Localizo la fuente del olor en una esquina cerca de mi escritorio. Un repentino e involuntario suspiro de alivio escapa por mi boca. No es ella,gracias a Dios.
Me acerco a la pobre desgraciada, y comienzo a examinar lo que queda de ella. La cara está parcialmente desfigurada, y tiene tantos disparos en el pecho que es difícil distinguir su ropa manchada de sangre de los jirones de piel. De su mano derecha cuelga un bolso de apariencia cara. Examino su contenido, y encuentro su documento de identidad. Amanda Meyers. Es la mujer que vino para que buscase a su marido. Supongo que ya no podrá pagarme...
Oigo jaleo en la escalera. Alguien sube. Más de uno. Ahora entiendo la nota en el ascensor.
-Estoy jodido.
Dos tipos perfectamente uniformados entran en la oficina con sus armas preparadas. Policías. Me ven, y me apuntan con el arma.
-¡Alto!¿Es usted Michael Stepanev?
Bajo mi arma muy despacio mientras respondo.
-Si, soy yo.
-¡Maldito bastardo! ¡Queda detenido por el asesinato de Amanda Meyers!
-¿Cómo sabéis que es ella si acabáis de llegar?
-Tenemos una testigo. Lo vio todo. Ella nos llamó.
¿Ella?No puede ser. Te la han vuelto a jugar Mike. Maldigo en silencio mientras me colocan las esposas. Ella nunca me delataría...sin embargo, si no ha sido ella...¿Dónde está Sally?.

5 comentarios:
Mike, recuerda esto: nada de hablar si no es en presencia de tu abogado. Esos hijos de puta no se saldrán con la suya.
Ni que decir tiene que Sally tiene demasiada clase como para habertela jugado.
No ha podido ser Sally Mike, me niego a creerlo. Aguanta!
ha sido esa zorra.
las feas son muy vengativas con los guapos.
Saludos muchachos.
No comprendo como alguien puede ver el mínimo rastro de fealdad en Sally. Si Botticelli hubiera nacido en la época actual, habría pintado a Sally saliendo de un hermoso cubo de basura.
Una vez más,gracias por los ánimos. Es imposible que haya sido ella...
Mike, nos tiene usted impacientes!!!
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