
-Mike,deja de chillar como una niña,esto ya casi está.
- No creo que los últimos tres pellizcos a la herida fueran necesarios.
-Eso es por no pasarte más a menudo a visitarme.¿Qué te ha tenido tan ocupado últimamente?.
Le cuento la historia a Steve como si nada hubiera cambiado desde la última vez que nos vimos. Es bueno darte cuenta de que aun tienes gente en la que se puede confiar.
-Joder Mike,tu siempre metido en lios. ¿Y no sabes nada de lo que esa zorra te ha hecho?.
-Nada Steve, ni siquiera se cuanto tiempo estuve allí. Sally estará preocupada.
-Hay un teléfono en la cocina, si quieres llamar a la oficina.
-Gracias,no tardaré mucho.
Voy a la cocina. Abro la nevera, a ver si hay algo de comer. Está más vacía que la mía, a excepción de un recipiente blanco en una de las baldas. Lo abro. Está lleno de lacasitos. Joder Steve,estás enfermo.
Marco el número de la oficina y compongo una imagen mental de Sally sentada en su silla esperando ansiosa mi llamada. Antes de que el segundo pitido suene descuelga el teléfono.
-¿Si?
-Hola muñeca.
- ¡Mike!Por el amor de Dios ¿Dónde te has metido?.
- Es una larga historia. Mañana iré a la oficina.¿Hay algo de trabajo?.
- Ha venido una mujer con pinta importante preguntando por tí, pero le dije que no estabas. Cogí su número.
- Buena chica. Por cierto, localiza la dirección de un taxista llamado Jack Sanders y envíale 12 pavos con cincuenta y dos y una bolsa de gusanitos. Sin Ketchup.
- Entendido Mike. Te he echado mucho de menos.
- Mañana te veo.
Cuelgo y me quedo un rato apoyado en la pared de la cocina. Yo también te he echado de menos, Sally.
Steve me interrumpe con su voz ronca.
-Mike, en cuanto a lo que te hicieron y demas, puedo conseguir algo de instrumental caro del trabajo y hacerte algunas pruebas. Seguro que encontramos algo.
-No te preocupes Steve,estoy bien. Si empeoro, se a dónde acudir. Gracias por la cura y el vendaje. Tengo que irme, tengo trabajo.
- Ni hablar tipo duro. Esa herida tiene que reposar al menos hoy. Tengo unas cervezas y hoy echan un documental sobre plancton. Te quedarás aquí y fingirás ser un tío normal y corriente que ve documentales con sus colegas mientras bebe cerveza. El trabajo puede esperar.
-Bueno,si insistes...
Abro una cerveza mientras me siento en el sucio sillón de Steve. Tiene razón. Los problemas pueden esperar un día. Miro de reojo a mi amigo y agradezco en silencio todo lo que está haciendo por mí. Probablemente mañana salga de aquí y no vuelva a verle en otroas 5 años, pero se que si alguna vez necesito algo, estará allí. Gracias Steve.
-Mike, atento, que empieza el documental, ¡y los primeros minutos pueden ser decisivos!
Me acomodo mientras bebo un fresco trago de cerveza y dejo que el comentarista me seduzca con su apasionante voz.El plancton, la última frontera...

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